BRASIL: LA GUERRA ES LA GUERRA. UN BREVE ANÁLISIS DEL ESPECTÁCULO Y LA REPRESIÓN. (ES/POR)

3Traducido por Instinto Salvaje

La muerte del camarógrafo de TV Bandeirantes, Santiago Andrade, a consecuencia de una lesión causada por la explosión de unas bengalas, durante los enfrentamientos entre las fuerzas policiales y grupos de encapuchados, en una manifestación en el centro de Río, en los alrededores del centro de Brasil, el día 6 de febrero fue el detonante para una extravagante espectáculo mediático que aparece asociado a la necesidad de poder incrementar sus políticas represivas, en una urgencia por frenar a cualquier costo, cada día más creciente, ola de agitación que azota por todos lados del territorio controlado por el Estado brasilero.

Muchas escenas patéticas se ven desde entonces entre los llamados medios de comunicación, de la conmovida solidaridad de los ciudadanos ordenados, avergonzados y arrepentidos por el actuar de los dos acusados de ser los responsables de las explosiones de las bengalas, hasta el posicionamiento de la izquierda y de algunos sectores del anarquismo, que por un lado demuestran conmoción y que por otro entran en el juego del poder, apuntando a culpables e inocentes. Como anarquistas sentimos la necesidad de hacer público ciertas ideas y posicionamiento que dejan en claro nuestro pensar que está más que claro, que la guerra existe y está en marcha.

No Tendrán la Copa

Esta guerra no comenzó en junio de 2013 y no terminará en la Copa  Mundial, tal vez eso para algunos y algunas sea obvio pero nos resulta importante dejar en claro. Desde nuestra perspectiva anarquista apoyamos la necesidad de impedir la Copa del Mundo porque ella representa: el avance político, militar, tecnológico y económico del Estado y el Capital. No vemos esta lucha como una visión reduccionista, sino más bien como una parte de la de necesidad de destruir todas las estructuras del poder y reconociendo el alto nivel de importancia  que estos mega –  eventos tienen y de ahí la necesidad de impedirlos.

Dentro de una perspectiva de lucha donde siempre apuntamos para la liberación total, valorizamos la ola de revueltas que explotaron a partir de junio, no por sus reivindicaciones en si (que en su mayoría eran abiertamente reformistas)  pero que desemboco fuera de todo límite, que se transforma desde entonces en algo no fuera de la realdad de las cosas que eran reivindicadas. Al final la mayoría de las reivindicaciones mantenían la misma raíz, la salud, el transporte y la educación. Todo pasaba por la necesidad de que el Estado siguiera cuidando la vida de las personas. Lo que se transformó desde entonces fue la cultura de la lucha en este territorio, donde la humillación y la represión diaria sufrida por una grande parte de la población  fue respondida con altura, con barricadas, saqueos, destrucción de la propiedad pública y privada.

Cuando decimos que estamos en guerra buscamos afilar nuestro posicionamiento, no es algo que hablemos por fetiche ni tampoco es algo que medimos con parámetros militares sino más que con nuestro posicionamiento frente a la realidad, es que sentimos la necesidad de destruir una sociedad basada en el poder, en el dominio y el control de todas las formas de vida en la tierra. Esta guerra se inicia desde la base de este modelo de organización de la existencia humana, donde nunca dejaran de haber seres que se enfrenten y se rebelen  con todas sus energías a este modelo de existencia, esos se traduce por ejemplo en la lucha de muchos pueblos originarios que en estos 514 años en ningún momento se detienen. El Estado a través de sus brazos armados, están constantemente  en movimiento para atacarlos a quienes consideran sus enemigos/ enemigas, eso acontece por ejemplo en grandes ciudades como Río y Sao Paulo, donde la policía mata entre 500 a 600 personas por año. Además del exterminio propiamente vale decir que vivimos en el país con la tercera mayor población carcelaria del mundo, o sea, la cárcel y el asesinato son los castigos por excelencia para cualquier que por diferentes razones transgreden las leyes que amparan la paz y el orden de esta sociedad, el monopolio de la violencia del Estado, es uno de los principales pilares de la mantención del orden actual de las cosas.

A partir de junio se inicia un nuevo ciclo de rebeliones, donde al parecer se acentúan los ataques por parte del otro lado, el de los oprimidos, los pobres y los rebeldes, desde entonces se observan bellísimos gestos de revuelta, acciones contagiantes que difícilmente podemos traducirlas en palabras. Una viva demostración de eso son las salvajes reacciones de las poblaciones de las favelas y de los barrios periféricos, frente a los  asesinatos cometidos por la policía, una práctica que era rara y esporádica, que a partir de junio también se contagió y se repite numerosamente, poco a poco se va deconstruyendo la idea de que los únicos que enfrentaban a la policía en esos lugares era el narcotráfico.

Igualmente el Estado se moviliza en la toma de medidas para enfrenta a dicho escenario, equipando y aumentando efectivos de sus fuerza de seguridad, ampliando el control tecnológico y  creando nuevas leyes para responder a la ola de destrucción, todo eso amparado por las informaciones manipuladas por los medios de comunicación, como la muerte de Santiago, las legislaciones antiterroristas se aproximan y tornan realidad, parece que encontraban en los enfurecidos Black Blocks la representación local de lo que ellos llaman Terroristas.

Terrorista es el Estado

Nos puede parecer redundante y repetitivo decir que el Estado siembra el terror y violencia sin clemencia, pero es una repetición necesaria, desde junio ya se pueden observar una cantidad alta de muertos en las protestas o en consecuencias de ellas, caso como los de Douglas Henrique de Oliveira y de Luis Felipe Aniceto de Almeida muertos en días diferentes de un mismo viaducto en Bosnia y Herzegovina, como el de Fernando Candido (en Rio), Cleonice Vieira (en Belén) muertos en consecuencia de haber respirado gas lacrimógeno, la masacre de las 11 personas por las manos de la BOPE en la favela de Nova Holanda (Rio de Janeiro) a posterior detención a partir de una manifestación. Además de los casos de ejecuciones  como el del Anarquista SAMUEL EGGERS, asesinado en Duque de Caxias –RJ, después de estas abiertamente reuniendo documentación que denunciaban los “abusos” cometidos por la policía durante las manifestaciones en Rio.

Ninguna de esas muertes llegó a tener un décimo de la repercusión en los medios de comunicación de lo que la muerte del camarógrafo de la Band, por razones obvias: la muerte de Santiago es la primera muerte de alguien que estaba directamente sirviendo a el poder dentro de estos campos de batalla, al contrario de la conmoción sentida desde la ciudadanía hasta algunos sectores de la izquierda, del anarquismo, que lo colocan como un victimizado trabajador, nosotros no nos sensibilizamos con su muerte. Sí, Santiago estaba trabajando, pero ¿se recuerdan para quien trabajaba? En el momento que estaba ahí él era los ojos de control, era una parte importante de la maquina fascista de formar opinión, que es la televisión, no actuaba  como un inocente trabajador pero una pieza clave que asumía una posición importante en una guerra en curso.

Repugnamos la lógica de culpables e inocentes, de la misma forma que nos parece deprimente victimizar al camarógrafo. Nos parece tan deprimente cuando esa búsqueda desesperada de la izquierda por buscar a los verdaderos responsables por la explosión, afirmando que fue la policía la autora de la explosión de muchas veces lo que se estaba haciendo por el otro lado, el victimizar a los encapuchados. Para nosotros está claro que el poder no busca  por los verdaderos responsables, pero si el contenido de su espectáculo, la justificación que precisaban para poder endurecer más sus estrategias represivas. ¿Qué importa si fue la policía o los encapuchados que lanzaran el artefacto explosivo, si al final el espectáculo será el mismo? Lo que se vivía en las calles aquellos días era una guerra, las muertes “accidentales” como la de Santiago siempre son consecuencias posibles de este tipo de situaciones. Para nosotros no existen los culpables o los inocentes, existen posicionamientos dentro de esta guerra social, un camarógrafo al servicio de la gran media no es inocente, un policía no es inocente, son siervos que tomaron sus posiciones en este conflicto.

Consecuencias …

Si decimos que los esclavos del Poder asumieron sus posiciones, de la misma manera queremos sentir eso sobre los rebeldes. Es importante que los que hoy enfrentan el orden actual de las cosas tengan consciencia de las posiciones que asumen al participar activamente en estas revueltas. El aventurase y la espontaneidad son con certeza un soplo de actos maravillosos, pero pueden jugar en contra cuando la inconsistencia de las propias acciones, en nuestra opinión, es importante abrir los ojos para los posibles consecuencias negativas de tomar una participación activa en esta marea tan agitada, sobretodo el de ser encarcelados o el de sufrir algunas lesiones graves o la muerte. Estar atento a estas cosas es estar al tanto a una posibilidad latente dentro del campo de batalla de la vida.

En nuestra opinión la postura de los 2 acusados de lanzar la bengala es de al menos inconscientes, aparentemente ellos no tenían noción en donde se estaban metiendo. Obviamente nos resulta indignante el castigo ejemplificador que el poder pretende aplicarles, sabemos que están arriesgando una pena de 15 a 30 años y que desean generar miedos en los rebeldes en los que hoy combaten en las calles, de cualquier manera, pensamos que no se puede normalizar este tipo de posturas en el momento de enfrentar una prisión. Cuando buscamos mantener una solidaridad activa con las personas encarceladas en consecuencia con sus luchas, más allá de las ideologías, nosotros solidarizamos con los que se colocan en un posicionamiento rebelde frente a sus condiciones, con los que se reconocen como enemigos de aquellos que nos encarcelan y con quiene nos tratan como tal, sin conciliaciones. Los acusados por el caso del camarógrafo en todo momento demuestran arrepentimiento, se colocaran como víctimas además de estar constantemente uno apuntando al otro, en un abominable gesto de delación, situaciones como esa para nosotros no pasan inadvertidos y nos parece importante resaltar nuestra repulsa a ellas.

Creemos que fomenta una cultura de la rebelión también el de propagar la práctica de un determinado tipo de “ética”, eso es traer para el día a día profundizar en la vida personal determinados valores y prácticas. La delación es históricamente uno de los mayores enemigos internos de todo tipo de movimiento contrario al sistema y ​​cualquier tipo de postura que se refiere a esto para nosotros, necesita ser combatida, encarada y evidenciada. También tomar la solidaridad como un valor de guerra y romper completamente con esa noción izquierdista – cristiana, qie hace de una supuesta “inocencia” esencial para el ejercicio de la solidaridad, destruir el aislamiento de los que enfrentan la prisión como consecuencia de sus luchas.

Algunos anarquistas

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Guerra é Guerra- .Uma breve análise sobre espetáculo e repressão.

A  morte do cinegrafista da TV Bandeirantes, Santiago  Andrade, em consequência de um ferimento causado pela explosão de um rojão, durante os enfrentamentos entre forças policiais e grupos de encapuzadxs, em uma manifestação no centro do Rio, nos arredores da Central do Brasil no dia 6 de fevereiro, foi o estopim para um estravagante espetáculo midiático que aparece associado à necessidade do poder em incrementar suas políticas repressivas, em sua urgência por frear a qualquer custo a, cada dia mais crescente, onda de agitação que assola ,por todos os lados, o território controlado pelo E$tado brasileiro. Muitas cenas patéticas se vêem desde então, entre os apelos da mídia e a comovida «solidariedade» da cidadania ordeira, a vergonhosa e arrependida postura dos dois acusadxs de serem os responsáveis da explosão do rojão, até os posicionamentos da esquerda e de alguns setores do anarquismo, que por um lado demonstram comoção e por outro entram no jogo do poder , apontando culpadxs e inocentes. Como anarquistas sentimos a necessidade de tornar públicas certas idéias e posições, tornar nítidos nossos pensamentos sobre os avanços do que para nós está mais do que claro: existe uma guerra em curso.

Não vai ter Copa…

Esta guerra não começou em junho de 2013 e não vai terminar na Copa do Mundo, talvez isso para alguns/as seja óbvio mas nos parece importante ressaltar. Desde  nossa perspectiva anárquica apoiamos a necessidade de impedir a Copa do Mundo pelo que ela representa: O avanço político, militar, tecnológico e econômico do Estado/Capital. Não vemos esta luta com uma visão reducionista, mas como parte da necessidade de destruir todas as estruturas do poder e, reconhecendo o alto nível de importância que estes mega-eventos têm para o desenvolvimento do mesmo, a necessidade de impedí-los. Dentro de uma perspectiva de luta onde sempre apontamos para a Libertação Total, valorizamos a onda de revoltas que explodiram a partir de junho, não por suas reivindicações em si (que em sua maioria eram mendicância reformista) mas por que transbordaram qualquer limite, o que se transformou desde então não foi a realidade das coisas que eram reivindicadas, afinal a maioria das reivindicações mantinham a mesma raíz, seja saúde, transporte ou educação, tudo passava pela necessidade do Estado seguir cuidando da vida das pessoas, o que se transformou desde então foi a cultura de luta neste território, onde a humilhação e a repressão diária sofrida por uma grande parcela da população foi respondida a altura, com barricadas, saques, destruição da propriedade pública e privada.

Quando dizemos que estamos em Guerra e buscamos afiar nossos posicionamentos , não é algo que falamos por fetiche ou tampouco é algo que medimos por parâmetros militares, mas sim por como nos posicionamos frente a realidade, pela necessidade que sentimos de destruir uma sociedade baseada no poder, no domínio e controle de todas as formas de vida na Terra. Esta guerra se inicia desde os primórdios deste modelo de organização da existência humana, onde nunca deixaram de haver seres que se contrapunham e se rebelavam com toda sua energia a este modelo de existência, isso se traduz por exemplo, na luta de muitos povos originários, que nestes 514 anos, em nenhum momento se deteve. O Estado através de seus braços armados, está constantemente se movimentando para atacar aos/as que considera seus/suas inimigxs, isso acontece  por exemplo, em grandes cidades como Rio e São Paulo, onde a polícia mata entre 500 e 600 pessoas por ano. Além do extermínio própriamente dito vale dizer que vivemos no país com a terceira maior população carcerária do mundo, ou seja o caŕcere e o assassinato são as punições por excelencia para qualquer um/uma que ,por incontáveis e diferentes razões, transgrida as leis que amparam a «paz» e ordem nesta sociedade, o monopólio da violência do Estado, é um dos principais pilares de sustentação da atual ordem das coisas.

A partir de junho se deu início a um novo ciclo de rebeliões, parece que se acentuam ataques por parte do outro lado, o dxs oprimidxs, pobres e rebeladxs, desde então se viram belíssimos gestos de revolta, ações contagiantes que dificilmente são traduzidas em palavras. Uma viva demonstração disso são as selvagens reações de populações de favelas e bairros periféricos a assassinatos cometidos pela polícia, uma prática que era rara e esporádica , a partir de junho tem se contagiado e se repetido numerosamente, pouco a pouco se vai desconstruindo a idéia de que xs únicxs que enfretavam a polícia neste lugares era o narcotráfico.

Igualmente o Estado se movimenta e toma suas medidas para enfrentar tal quadro, equipando e aumentando efetivo de suas forças de segurança, ampliando o controle tecnológico e criando novas leis para responder a onda de destruição, tudo isso amparado pelas informações manipuladas e espetacularizadas pela mídia. Com a morte de Santiago, as legislações anti-terroristas se aproximam de tornarem-se realidade, parece que encontraram nos enfurecidxs black blocks a representação local do que elxs chamam de terroristas.

Terrorista é o Estado

Nos parece redundante, repetitivo dizer que o Estado semeia o terror e violenta sem  clemência, mas é uma repetição necessária, desde junho já se somam uma quantidade alta de mortxs nos protestos ou em consequência deles, casos como os de Douglas Henrique de Oliveira e Luis Felipe Aniceto de Almeida mortos por que cairam, em dias diferentes, de um mesmo viaduto em BH, como de Fernando Cândido, no Rio, e Cleonice Vieira, em Belém, mortxs em consequência de haverem respirado gás lacrimogênio, o massacre de 11 pessoas pelas mãos do Bope, na favela da Nova Holanda, Rio de Janeiro, após um arrastão desencadeado a partir de um protesto, além de casos de execuções como o do anarquista Samuel Eggers assassinado em Caxias do Sul-RS, provavelmente pelas mãos de fascistas ou de forças policiais, e da ativista Gleise Nana, que foi assassinada em Duque de Caxias-RJ, após estar abertamente reunindo documentação que denunciavam os «abusos» cometidos pela Polícia durante as manifestações no Rio.

Nenhuma dessas mortes chegou a ter um décimo da repercussão nos meios de comunicação do que a morte do cinegrafista da Band, por razões óbvias: A morte de Santiago é a primeira morte de alguém que estava diretamente servindo ao poder dentro destes campos de batalha, ao contrário da comoção sentida desde a cidadania até alguns setores esquerdistas do anarquismo, que o colocam como um vitimizado trabalhador, nós não nos sensibilizamos com sua morte. Sim Santiago estava trabalhando, mas se lembram para quem trabalhava? No momento que estava aí ele era os olhos do controle, era uma peça importante da máquina fascista de formar opnião que é a Televisão, não atuava como um inocente trabalhador, mas era uma peça chave que assumia uma posição importante em uma guerra em andamento.

Repugnamos a lógica de culpadxs e inocentes, da mesma forma que nos parece deprimente vitimizar o cinegrafista nos parece tão deprimente quanto essa busca desesperada da esquerda por buscar xs verdadeirxs responsáveis pela explosão, afirmando que foi a polícia a autora da explosão muitas vezes o que se estava fazendo é por outro lado, vitimizar xs encapuzadxs. Para nós está claro que o poder não busca pelxs verdadeirxs responsáveis, mas sim conteúdo para seu espetáculo, a desculpa que precisava para poder endurecer mais ainda suas estratégias repressivas. Que importa se foi a polícia ou xs encapuzadxs que lançaram tal artefato explosivo se no fim o espetáculo será o mesmo? O que se vivia nas ruas aquele dia era uma guerra, e mortes «acidentais» como  a de Santiago sempre são consequências possíveis desse tipo de situação. Para nós não existem xs culpadxs e inocentes, existem posicionamentos dentro desta guerra social, um cinegrafista a serviço da grande mídia não é inocente, um policial não é inocente, são servxs que tomaram suas posições nesse conflito.

Consequências…

Se dizemos que xs escravxs do Poder assumiram suas posições, da mesma forma queremos sentir sobre xs rebeldes. É importante que xs que hoje enfrentam a atual ordem das coisas tenham consciência das posições que assumem ao participar ativamente nessas revoltas. O aventurismo e a espontaniedade com certeza são um sopro de atos maravilhosos, mas podem jogar contra, quando há inconsequência das próprias ações, em nossa opnião é importante abrir os olhos para as possíveis consequências negativas de tomar uma participação ativa nesta maré agitada, sobretudo a de ser encarceradx e a de sofrer algum ferimento grave e/ou morrer. Estar atentx a essas coisas é estar atento a uma possibilidade latente dentro do campo de batalha da vida.

Em nossa opnião a postura dxs 2 acusadxs de lançar o rojão é no mínimo inconsequente, aparentemente elxs não tinham noção de onde estavam se metendo. Obviamente nos resulta indignante o castigo exemplificador que o Poder pretende aplicá-lxs, sabemos que ameaçando-xs com uma pena de 15 a 30 anos desejam atingir aos/as rebeldes,  pretendem gerar medo nxs que hoje combatem nas ruas , de qualquer maneira, pensamos que não se podem normalizar esse tipo de postura no momento de enfrentar uma prisão. Quando buscamos manter uma solidariedade ativa com pessoas encarceradas em consequência de suas lutas, mais além de ideologias , nos solidarizamos com xs que se colocam em uma postura rebelada frente sua condição, com xs que se reconhecem como inimigxs daquelxs que xs encarceram, e xs tratam como tal, sem conciliações. Xs acusadxs pelo caso do cinegrafista em todo momento demonstraram arrependimento, se colocaram como vítimas, além de estarem constantemente um apontando ao outro, em um abominável gesto de delação, situações como essa para nós não passam batido e nos parece importante ressaltar nossa repulsa a elas.

Acreditamos que fomentar uma cultura de rebelião também é propagar a prática de um determinado tipo de «ética» , isso é trazer pro dia a dia, aprofundar na vida pessoal determinados valores e práticas. A delação é históricamente um dos maiores inimigxs internxs de todo tipo de movimentação contrária ao sistema, e qualquer tipo de postura que remeta a isso para nós, necessita ser combatida, escrachada e evidenciada. Também tornar a solidariedade um valor de guerra, e romper completamente com essa noção esquerdista/cristã, que faz de uma suposta «inocência» o fator primordial para o exercício da solidariedade, destruir o isolamento dxs que enfrentam a prisão como consequência de sua luta.

Algum@s Anarquistas

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